y me encontré con el final de la vuelta ciclista a Uruguay, pero ya me comenzaba a poder la melancolía. La salida de Uruguay fue un poco complicada, tuve que pedir que recuperarán la mochila después de facturarla para guardar unos bomboncitos que había puesto en el equipaje de mano, pagar seiscientos veinte pesos de tasa de aeropuerto que me dejaron con solo tres pesos para comer... suerte que aún guardaba algo de salamí. Luego el vuelo (después de probar todos los transportes, el avión es sin duda el más incómodo) y la sensación de extraño al volver a casa. ¿Por qué la gente es tan ruda en el trato en España? En fin, supongo que es cuestión de tiempo la readaptación...
Para todos lo que habéis seguido el blog, gracias por compartir este viaje conmigo, os dejo el poema "Mundo" de Mario Benedetti, con sus tres maravillosas últimas estrofas:
No vayas a creer lo que te cuentan del mundo
en realidad el mundo es incontable
en todo caso es provincia de ti
no vayas a creer lo que te cuentan del mundo
aun los que te aman mienten sobre él
probablemente sin saber que mienten
en la vigilia te sentirás lejano
testigo de tu mundo desde el mundo
sin nubes de tu aliento en los cristales
la humareda del hombre se elevará en la noche
pero la expectativa te volverá humilde
en el mundo el abismo es un oficio
las preguntas en vano / una vieja costumbre
los desatinos / marca de abolengo
no vayas a creer lo que te cuentan del mundo
(ni siquiera esto que te estoy contando)
ya te dije que el mundo es incontable
ooooooooohhhhhhhh¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
ResponderEliminarNo puede ser. No se puede haber acabado. Ahora que estaba gozando de veras con el periplo, va y se acaba.
Como voy a ser capaz de conformarme con los reportajes mindundis de la National Geographics o cualqier otra "donnaide". Ahora que estaba siendo espectador de primera fila de la aventura...Ahora que podía sentir que un trocito de mi iba en tu mochila...
No me queda más remedio que soñar desde mi terraza de la colina que todo eso que has contado está detrás de la azulada línea del horizonte.
Tu diario de travesía ha sido para mí un regalo muy hermoso y generoso.