martes, 2 de marzo de 2010

Nostalgia de Ushuaia

El domingo fue un día muy bueno. Junto con Federico e Isabel, intentamos subir el cerro Guanaco, dentro del Parque Nacional de Tierra de Fuego. El cerro tiene 976m de altura y se parte desde el nivel del mar. A 2km de la cima, nos empezó a nevar, de forma que no conseguimos llegar arriba, porque la parte final del ascenso era sobre roca y daba miedo con el viento y la nieve que caía. Después de eso estuvimos paseando por senderos del parque, que es muy muy bonito. La lata es que la lluvia aparecia y desaparecia y aunque ibamos bien cubiertos, al final acabamos hartos. Por la tarde estuvimos cenando en el hostal y jugando al Pictionary y al chichón con un Fernet coca y unas cervezas.


Me parece increible los lazos que se crean en un viaje como éste en tan poco tiempo. Al final pasas todo el día con un grupo de gente que acabas de conocer y se convierten en amigos y casi en familia. Hoy he dejado Ushuaia y la Tierra de Fuego para pasar a Chile, concretamente a Punta Arenas, capital de la Patagonia (o eso dicen ellos). He podido experimentar una sensación extraña, porque tras despedirte, te das cuenta que esas personas con las que has sido uña y carne durante unos días y que lo has pasado estupendo con ellos, es muy probable que no vuelvas a verlos nunca más. Y te embarga una sensación de alegría por lo bien que lo has pasado y de honda tristeza por lo efímero. Hoy han sido 12 horas de autobús, más 2 de esperar a que llegara (desde las 6 de la mañana esperando hasta las 8, sin comentarios). La verdad que el viaje no se me ha hecho pesado, porque los paisajes son de lo más bonito. Las montañas de roca de Ushuaia, que esta mañana he visto por primera vez cubiertas de nieve más allá de los glaciares, han dejado lugar a la estepa patagónica, con llanos verdes sembrados de vegetación baja y pequeños riachuelos. Pero me ha dado tiempo de pensar, cosa que no he podido hacer mucho los últimos dos días (estaba ocupado pasándomelo de lujo), y de recordar todo lo que ha pasado, mientras escuchaba Inti illimani y Silvio Rodríguez. De momento las sensaciones son muy buenas. Me imagino que tendrán que venir días peores y en los que me sienta más sólo, pero tal y como he podido leer en una pegatina mientras pasaba la frontera de Argentina a Chile: "El peor día de vacaciones es mejor que el mejor día trabajando". 


Mañana, daré una vuelta por la ciudad, cambiaré euros a pesos y agarraré el bus a Puerto Natales para preparar el equipo para los 5 días de trekking que me esperan en Torres del Paine. 

2 comentarios:

  1. ¿'Agarrar' el bus? Sí que te estás mimetizando con el entorno, sí. ;-)

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  2. Hola, y bueno...me impresiona todo lo que cuentas. Recomendaciones: disfruta cada momento bueno y cuando sea malo, disfrútalo también porque pasará...Besos Pamplonicas.

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